Septiembre. La semana de la natulareza y el aire libre

Bajo ese lema, en muchos sitios de Europa se celebra durante la primera semana de septiembre unas jornadas para disfrutar en en bosque, montañas y rios con nuestros hijos.

Todas las asociaciones, organizaciones e instituciones realizan actividades donde todos puede disfrutar y aprender al aire libre.

Se empieza por el colegio, todas las clases se realizan en el campo durante esta semana, por la tarde hay actividades familiares en distintos puntos de cada ciudad o pueblo. En España poco a poco se va también adquiriendo esta costumbre, quién sabe, quizás algún día sea tan celebrada como Halloween o Santa Claus.

Como madre me planteo muchas veces que es curioso como educamos a nuestros hijos en el respeto de cosas que no vemos ni siquiera sabemos que existen, todos hemos crecido con el temido “ portaté bien o no irás al cielo” y resulta que el cielo de verdad, el que nos dá la vida, el oxigeno y un montón de vitaminas lo destruimos con la contaminación y no lo sabemos disfrutar, cuantas veces nos tumbamos en la hierba simplemente para mirarlo? Porque seamos realistas, somos invitados en este planeta y ahí está la razón y el motivo de esta celebración: Menos miedo y más respeto a la naturaleza. Conocer desde pequeños nuestro entorno, comprender como funcionan otros seres vivos, entender el hábitat en el que nos movemos, motivar a todos pasear, sentir y tocar, ver en nuestro cuerpo la recompensa del esfuerzo, ese es el fín.

En Noruega hay un dicho “ Ut på tur aldri sur” significa de excursión nunca enfadados o la mejor traducción, sal más y no te enfadarás.

Igual que compramos a nuestros hijos mascotas, entendamos  la montaña como una mascota más, cuidarla, protegerla,mimarla, asumir responsabilidades paseando de vez en cuando por ella, jugando, limpiandola, entendiendola y sobre todo con respeto. Cuando nuestros hijos conocen su entorno se sienten seguros, se mueven con independencia, aprenden a ser compañeros, valoran el esfuerzo, crecen sanos, hacen amigos y si, se pueden perder, se pueden caer, se pueden intoxicar, les puede pillar la lluvia, picar un bicho y comer una piedra, como la vida misma. Así creceran con un montón de experiencias que contar, porque todo eso quedará registrado en sus cabecitas y como padres formar parte de esos momentos será una puebra de que lo hemos hecho bien. Os invito a que os unais a alguna actividad esta semana o bien disfruteis con vuestros hijos de alguna ruta el fin de semana.  Feliz semana de la naturaleza y el aire libre!

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